17 de diciembre de 2013

Un nuevo amanecer lleno de esperanza

Mensaje de Navidad 2013 del secretario general del Consejo Mundial de Iglesias


En las narraciones del nacimiento de Jesús del Nuevo Testamento, unos humildes pastores que vigilaban a sus rebaños aquella noche, en un caso,  y unos hombres sabios que viajaban  hacia el Oriente, en el otro, distinguen algo nuevo en el cielo de esa misma noche estrellada.  Todos ellos tienen en común la disposición para ver el cambio, para ver algo nuevo, para ver a alguien que trae esperanza al mundo.

La noche es un momento de contemplación del día pasado, y de expectativas y preparación para lo que Dios nos reserve para el nuevo día.

Juan el Evangelista comienza su relato antes del amanecer del primer día. En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios: el Verbo de vida y de luz, el Verbo eterno que sigue brillando y que siempre triunfará sobre las tinieblas.

El evangelio según San Lucas narra una serie de relatos previos al nacimiento de Jesús.  Al principio de estos relatos, Zacarías, el padre de Juan el Bautista, pronuncia una profecía, una canción de esperanza que se eleva y concluye con estas palabras:

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó desde lo alto la aurora, para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz. (Lucas 1:78-79)

En la Sagrada Escritura, la luz es un símbolo de Dios que nos guía en nuestra peregrinación de fe:

Tu palabra es una lámpara a mis pies; ¡es la luz que ilumina mi camino! (Salmos 119:105)

Con toda franqueza, los mortales necesitamos ser guiados por Dios para encontrar el camino hacia la paz y la justicia, la reconciliación y la vida en abundancia.  También necesitamos la palabra de Dios como lámpara para orientar nuestros pasos hacia el camino de Dios.

Así pues, en la reciente X Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias que se celebró en Busan (República de Corea), unimos nuestras voces en la oración que dio cohesión a la Asamblea: el tema de la Asamblea "Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz".

Uno de los símbolos que hemos traído con nosotros desde Busan es el de la peregrinación.  Hemos peregrinado de manera simbólica en los encuentros de oración en común, en los talleres y las deliberaciones institucionales, y nos hemos desplazado físicamente durante las visitas del fin de semana a lo largo y ancho de la República de Corea, desde las costas del sur hasta los confines de la zona engañosamente denominada "zona desmilitarizada" entre Corea del Norte y Corea del Sur.

Pudimos constatar cómo en el camino hacia la justicia y la paz es necesario superar la frontera que divide Corea, así como muchas otras fronteras de hostilidad de dividen a las naciones, culturas,  clases sociales y  familias.  En tanto que Asamblea, expresamos nuestra especial preocupación por las personas desplazadas, los refugiados, los migrantes, la región de los Grandes Lagos en África, particularmente el Congo, y la región de Oriente Medio, y denunciamos la politización de la religión como manera de tratar de justificar la violencia.

Además, y muy especialmente, hemos extendido una invitación a toda persona de buena voluntad para que se una a nosotros en la peregrinación por la Paz Justa en toda la Tierra.  Queremos avanzar juntos en nuestra peregrinación común, para ser testimonios de unidad y amor de los unos por los otros.

Hemos recibido la inspiración de los pastores y los hombres sabios de buscar al Príncipe de la Paz en los lugares más insólitos, incluso en los que podrían considerarse como lugares "equivocados".

Que las bendiciones de la Navidad estén con ustedes, y que la aurora derrame su luz sobre el mundo entero desde lo alto.

Pastor Dr. Olav Fykse Tveit
Secretario general
Consejo Mundial de Iglesias



Fuente: Consejo Mundial de Iglesias

28 de noviembre de 2013

Actitud de amistad y respeto en el diálogo interreligioso

Ciudad del Vaticano (AICA): El santo padre Francisco recibió esta mañana a los participantes en la Plenaria del Pontificio Consejo para el Diálogo interreligioso, con el presidente del dicasterio, cardenal Jean-Louis Tauran. El Pontífice habló de la relación entre las distintas religiones y sacando a colación su reciente Exhortación apostólica Evangelii Gaudium, dijo que «una actitud de apertura en la verdad y el amor debe prevalecer en el diálogo con los creyentes de las religiones no cristianas, a pesar de los diversos obstáculos y dificultades, especialmente el fundamentalismo de ambas partes». Sólo hay una manera de superar los obstáculos: el diálogo, marcado por la amistad y el respeto. Seguir leyendo.



22 de noviembre de 2013

El Oriente católico comprometido en el diálogo interreligioso cotidino

La Congregación para las Iglesias Orientales ha concluido hoy la sesión plenaria del dicasterio que ha tenido lugar del 19 al 22 de noviembre y que se ha centrado en el balance de las ideas conciliares sobre el Oriente católico cincuenta años después del Concilio Vaticano II.

El clima de desarrollo de los trabajos -dice un comunicado de la congregación- ha sido unánimemente apreciado por su armonía. La experiencia de la sinodalidad, tan enraizada en la tradición oriental ha mostrado su fecundidad como método de trabajo.. Se ha apreciado la belleza de la eclesiología conciliar y el valor de la diversidad en la unidad, subrayando igualmente que el reconocimiento del origen apostólico es una afirmación teológica y jurídica. Otro tema ha sido el del fenómeno migratorio que representa un reto porque plantea el serio problema de la permanencia de los cristianos en Oriente Medio fuertemente penalizados por la guerra en Iraq, la situación de Siria, sin olvidar la cuestión irresuelta entre Israel y Palestina y la dificultad del renacimiento de un Egipto pluralista.

Otro problema es el de que los jefes de las Iglesias patriarcales y arzobispales mayores puedan serlo realmente también fuera de las fronteras consideradas propias y con sus tradiciones y disciplinas . Junto a la significativa representación de los arzobispos latinos que son también Ordinarios para los fieles orientales desprovistos de jerarca habrá que pensar y desarrollar progresivamente estructuras administrativas y eclesiales propias. La dimensión ecuménica debe mantenerse siempre asumiendo una actitud fecunda de fraternidad auténtica y de reconciliación paciente, sin penalizar a los que con su existencia atestiguan que se puede estar en comunión con el Obispo de Roma, reconociendo el primado, sin renunciar a un modo propio de gobernarse y de vivir el misterio de la liturgia.

Por último, la plenaria ha reiterado que el Oriente católico está comprometido a que el diálogo interreligioso se viva, ante todo, en la cotidianidad de los países de Oriente Medio.


22 noviembre 2013 (Vatican Information Service)




21 de noviembre de 2013

Francisco a los patriarcas [católicos] orientales: “No nos resignamos a un Medio Oriente sin cristianos”

Ciudad del Vaticano (AICA): "A través de sus rostros veo a sus Iglesias y quisiera, ante todo, asegurarles mi cercanía y mi oración por el rebaño que el Señor Jesús confió a cada uno de ustedes, e invoco al Espíritu Santo para que nos sugiera lo que juntos debemos aprender y poner en práctica para servir con fidelidad al Señor, a su Iglesia y a toda la humanidad", expresó el Santo Padre al recibir a los patriarcas de las Iglesias Orientales Católicas y a los arzobispos mayores reunidos en ocasión de la Asamblea Plenaria de la Congregación para las Iglesias Orientales.

"A través de sus rostros veo a sus Iglesias y quisiera, ante todo, asegurarles mi cercanía y mi oración por el rebaño que el Señor Jesús confió a cada uno de ustedes, e invoco al Espíritu Santo para que nos sugiera lo que juntos debemos aprender y poner en práctica para servir con fidelidad al Señor, a su Iglesia y a toda la humanidad", expresó el Santo Padre esta mañana, en la Sala del Consistorio del Vaticano, al recibir a los patriarcas de las Iglesias Orientales Católicas y a los arzobispos mayores, reunidos en Roma en ocasión de la Sesión Plenaria de la Congregación para las Iglesias Orientales -cuyo prefecto es el cardenal argentino Leonardo Sandri- que tuvo lugar del 19 al 21 de noviembre y se abocó a discutir del magisterio del Concilio Vaticano II sobre el Oriente Cristiano.

Tal y como señaló Francisco al inicio de su discurso, esta es la primera vez que tuvo la oportunidad de estar y detenerse con los padres y jefes de las iglesias orientales católicas. El Papa aprovechó la ocasión para renovar la gran estima por el patrimonio espiritual del oriente cristiano y retomó las palabras de Benedicto XVI sobre la figura del jefe de una Iglesia en la exhortación post-sinodal Ecclesia in Medio Oriente: "Ustedes son custodios vigilantes de la comunión y servidores de la unidad eclesial".

“Esta unidad -continuó- que están llamados a llevar a cabo en sus Iglesias, en respuesta al don del Espíritu, es la expresión natural y plena de la unión inquebrantable con el obispo de Roma. Privilegiando siempre la concertación y una acción colegial y unitaria".

“Insertarse en la comunión de todo el Cuerpo de Cristo -prosiguió el Papa- nos hace conscientes de la obligación de fortalecer la unidad y la solidaridad entre los diversos Sínodos patriarcales", en vista de la acción colegiada y unitaria de la Iglesia".

“Para que nuestro testimonio sea creíble, estamos llamados a buscar siempre la justicia, la piedad, la fe, la caridad, la paciencia y la mansedumbre. Un estilo de vida sobrio a imagen de Cristo, que se despojó para enriquecernos con su pobreza; un incansable celo y la caridad, fraternal y paternal juntas, que los obispos, sacerdotes y fieles, sobre todo si viven solos y marginados, esperan de nosotros", dijo.

"Pienso, sobre todo, en nuestros sacerdotes que necesitan comprensión y apoyo, también a nivel personal. Tienen derecho de recibir nuestro buen ejemplo, en lo que concierne a Dios, como en cualquier otra actividad eclesial. Nos exigen transparencia en la gestión de los bienes y preocupación por toda debilidad y necesidad. Todo esto, en la más convencida aplicación de aquella auténtica praxis sinodal, que es distintiva de las Iglesias Orientales”.

“No nos resignamos a pensar en un Medio Oriente sin cristianos”

El Santo Padre recordó a los patriarcas y arzobispos mayores, que el Concilio Vaticano II también tuvo el mérito de recordar explícitamente cómo en las antiguas liturgias de las Iglesias Orientales , en su teología, espiritualidad y disciplina canónica, "resplandece la tradición que viene de los apóstoles a través de los Padres y que constituye parte del patrimonio divinamente revelado e indiviso de la Iglesia universal”.

“De la evaluación del camino recorrido surgirán orientaciones para sostener la misión encomendada por el Concilio a los hermanos y hermanas de Oriente, es decir, la de promover la unidad de todos los cristianos, especialmente los orientales. El Espíritu Santo los ha guiado en esta tarea sobre los senderos, no fáciles, de la historia, alimentando su fidelidad a Cristo, a la Iglesia universal y al Sucesor de Pedro, incluso a caro precio, no pocas veces hasta el martirio. ¡La Iglesia entera os lo agradece!” exclamó el Pontífice.

Después, siguiendo las huellas de sus predecesores, reafirmó: "Dentro de la comunión eclesiástica, existen legítimamente Iglesias particulares, que gozan de tradiciones propias, permaneciendo inmutable el primado de la cátedra de Pedro, que preside la asamblea universal de la caridad, protege las diferencias legítimas y simultáneamente vela para que las divergencias sirvan a la unidad en vez de dañarla. Sí, la variedad auténtica, legítima, la inspirada por el Espíritu no daña la unidad, sino que la sirve; el Concilio nos dice que esta variedad es necesaria para la unidad”.

Francisco refirió que los patriarcas y arzobispos mayores le habían hablado de la situación de las diversas Iglesias orientales, en las que destaca “la vitalidad renovada de las que han estado oprimidas durante largo tiempo por los regímenes comunistas", el dinamismo misionero de las que se refieren a la predicación del apóstol Tomás, la perseverancia de las que viven en Medio Oriente, a menudo en la condición de "pequeño rebaño", en entornos marcados por la hostilidad y el conflicto y también por las persecuciones encubiertas.

También abordó el problema de la diáspora -uno de los puntos claves de la plenaria, dado su aumento significativo en todos los continentes-, reiterando que hay que hacer todo lo posible para facilitar la atención pastoral “tanto en los territorios propios, como allí donde las comunidades orientales se establecieron desde hace tiempo", fomentando al mismo tiempo la comunión y la fraternidad con las comunidades de rito latino. "Para ello será útil insuflar nueva vitalidad en los órganos consultivos que ya existen entre las Iglesias particulares y con la Santa Sede”, sostuvo.

“Pienso especialmente en la tierra bendita donde Cristo vivió, murió y resucitó... y en la que la luz de la fe no se ha extinguido; al contrario, resplandece con fuerza. Es la 'luz de Oriente' que 'ha iluminado a la Iglesia universal, desde que apareció sobre nosotros un sol naciente, Jesucristo, nuestro Señor. Por consiguiente, cada católico tiene una deuda de gratitud con las Iglesias que viven en esa región. De ellas podemos aprender, entre otras cosas, la paciencia y la perseverancia, del ejercicio diario, a veces marcado por la fatiga, del espíritu ecuménico y del diálogo interreligioso. El contexto geográfico, histórico y cultural en el que viven desde hace siglos las ha hecho interlocutoras naturales de muchas otras confesiones cristianas y de otras religiones”, aseveró Francisco.

“Gran preocupación suscitan las condiciones de vida de los cristianos que, en muchas partes de Medio Oriente, sufren gravemente las consecuencias de las tensiones y conflictos -añadió-. Siria, Irak , Egipto y otras zonas de la Tierra Santa, a veces se llenan de lágrimas. El obispo de Roma no descansará mientras haya hombres y mujeres, de cualquier religión, menoscabados en su dignidad, sin lo necesario para la supervivencia, privados del futuro , obligados a la condición de prófugos y refugiados”.

“Hoy día, junto con los pastores de las Iglesias Orientales, hacemos un llamamiento para que se respete el derecho de todos a una vida digna y de profesar libremente su fe. No nos resignamos a pensar en un Oriente Medio sin los cristianos, que desde hace dos mil años confiesan el nombre de Jesús, insertados como ciudadanos de pleno derecho en la vida social, cultural y religiosa de las naciones a las que pertenecen. El dolor de los más pequeños y los más débiles, con el silencio de las víctimas, plantea una pregunta insistente:” ¿Cuánto queda de la noche?...

Me dirijo, por tanto, a toda la Iglesia para exhortar a la oración, que sabe conseguir del corazón misericordioso de Dios, la reconciliación y la paz. La oración desarma la necedad y genera un diálogo allí donde hay un conflicto abierto. Si es sincera y perseverante, hará a nuestra voz humilde y firme, capaz de ser escuchada incluso por los líderes de las naciones”.

El Papa concluyó hablando de Jerusalén: “Le deseo todo el consuelo para que sea realmente profecía de esa convocación definitiva, de Oriente a Occidente, dispuesta por Dios”.


20 de noviembre de 2013

Vaticano: Sesión Plenaria de la Congregación para las Iglesias Orientales

Algunos Obispos católicos orientales en un encuentro
sobre la Nueva Evangelización (2011)
Comienza la reunión de los patriarcas católicos de Oriente en Roma. Previsto un encuentro con el papa Francisco. Se abordará la situación de los cristianos en Oriente Próximo y el diálogo ecuménico e interreligioso.

Hoy comienza el encuentro de los patriarcas católicos de Oriente Próximo en Roma. Con motivo de la Sesión Plenaria de la Congregación para las Iglesias Orientales, que tendrá lugar del 19 al 21 de noviembre, los patriarcas y arzobispos de estas Iglesias de rito oriental se reunirán con el papa Francisco y rezarán por la paz en Oriente Próximo.

El patriarca Louis Raphael I Sako, cabeza de la Iglesia caldea, ha declarado a la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada que espera mucho de este encuentro: “Esperamos una mayor cercanía con nuestras Iglesias en estos tiempos difíciles. Necesitamos más apoyo de la Santa Sede, más aliento y más solidaridad”.

El patriarca, residente en Bagdad, ha calificado de gran reto para los cristianos de Oriente Próximo el ser capaces de vivir en sus países como ciudadanos con plenos derechos. “La emigración amenaza nuestro presente y nuestro futuro. ¡Tememos por nuestra supervivencia!”, ha reconocido. En este contexto, Louis Raphael I ha pedido que todas las Iglesias apoyen a los cristianos de Oriente Próximo a la hora de ser puentes de diálogo y paz en sus países, ahí donde otros erigen muros. “Los musulmanes necesitan nuestro testimonio de valores humanos y cristianos”, ha asegurado.

Por su parte, el patriarca de los melquitas, Gregorio III Laham, ha señalado que quieren hablar con el santo padre “sobre la situación en Siria e Iraq, pero también sobre cuestiones fundamentales como el papel de los cristianos en Oriente Próximo, el diálogo interreligioso y el ecumenismo con la Ortodoxia". Y ha reconocido que "deberíamos intentar convertir estas sesiones plenarias en citas fijas bianuales de intercambio con el Papa”.

El patriarca Gregorio III, que reside en Damasco, ha calificado la situación en Oriente Próximo de dramática. Por este motivo, ha pedido a la Santa Sede que abogue aún más por la solución del problema palestino. “Necesitamos paz en Oriente Próximo, y el Vaticano siempre ha defendido los derechos de los palestinos. Sin embargo, ahora haría falta una acción diplomática concertada de la Santa Sede y todas las nunciaturas del mundo. La solución del conflicto palestino junto con el conflicto sirio son la clave para la paz en la región”. Su propósito –ha añadido- es informar al pontífice sobre los conflictos actuales y también sobre el ecumenismo en Oriente Próximo. “Estamos contentos de estar unidos a la Santa Sede. Sin embargo, Roma no debe olvidar que tenemos raíces ortodoxas: nosotros somos la rama católica de la Iglesia ortodoxa”.

Fuentes de la Iglesia maronita han confirmado a la agencia Fides que el esperado encuentro entre el santo padre y los patriarcas católicos está programado para el día 22, después de la Plenaria.


(ZENIT, 19 de noviembre de 2013)